viernes, 9 de abril de 2010

Los comienzos nunca son fáciles

Llevo mucho tiempo esperando esta oportunidad, buscando mi lugar en el mundo. Un lugar que sienta como mío, con el que me identifique, donde cada día sea una experiencia que le dé sentido a mi vida. Cuando pisé este país supe que era aquí donde debía estar, con sólo pisar esta tierra ya sentía la energía circular dentro de mí.

No es fácil dejarlo todo, una vida de seguridad y comunidades, el apoyo y el cariño de la familia, los amigos…para empezar desde cero una nueva vida en un lugar física y culturalmente diferente al tuyo.

Tampoco ha sido fácil la forma en que he tenido que hacerlo. A veces me pregunto si el hecho de que todo estuviera en contra mía era una señal de que debía luchar duro por alcanzar mis sueños, o de que no era el momento y debía abandonar.

Yo decidí luchar, y aquí estoy, siendo valiente y comenzando una nueva vida. Cuando uno se arriesga de esta manera son muchos los muros que tiene que derribar en el camino, y yo llevo un mes derribando uno tras otro.

El primero de ellos es el relacionado con el trabajo. Se está resistiendo…Cuando salí de España contaba con la propuesta de una ONG que quería entrevistarme, parecía un trabajo bueno, pero finalmente la ONG no me esperó y me tuve que tragar mis ilusiones al respecto.

También participé en un proceso de selección para la ONG donde estoy como voluntaria. El puesto era chulísimo!!, coordinadora del departamento de acompañamiento a personas migrantes y refugiadas. Pasé con éxito las tres pruebas que nos hicieron, pero pedían hablar Kreole, así que como yo no tengo ni idea de eso y otra de las candidatas era dominico-haitiana (justo el perfil que buscaban), pos me volví a quedar con las ganas.

La última oferta que he recibido era la mejor y la peor a la vez. Me ofrecieron coordinar la nueva oficina del Servicio Jesuita a Refugiados y Migrantes en Jimaní (pueblo fronterizo con Haiti).Si quería el puesto era para mí, pero he dicho que NO. A nivel profesional era una pasada!! empezar un proyecto desde cero coordinando un equipo de 5 personas, allí hay mucho trabajo por hacer, pero por lado todos los demás factores eran inconvenientes. Jimaní es un pueblo de 4 calles, perdido en medio del monte, y a una distancia de una ciudad mas grande de aproximadamente hora y media en coche. No tiene supermercado, bares…vamos que no tiene nada, solo casitas donde vive la gente y alguna tiendecita, además está a 5 horas de distancia de Santo Domingo.

La oferta era tentadora, estuve a punto de decir SI, pero si aceptaba me obligaba a renunciar al proyecto de agosto en San Pedro, no podríais venir a visitarme porque estando tan lejos no podría atenderos, tendría que renunciar a otros proyectos que tengo en mente y no creo que yo llevara demasiado bien el tema de la soledad en aquel pueblo perdido. Además ahora que estoy empezando a conocer gente y a hacer mi red social aquí en la capital, sería cortar todo eso de raíz… He venido a este país a trabajar pero también a disfrutar de la experiencia…

Otro muro a derribar es el choque cultural. Estamos acostumbrados a actuar, expresarnos…de una manera concreta que en nuestra sociedad de origen es vista con normalidad, pero no somos conscientes de que hay ciertos lugares donde las cosas se hacen de otra manera. Este hecho produce una gran tensión porque inconscientemente con tus acciones puedes estar causando molestias a alguien.

En resumen ha sido un mes demasiado intenso, tanto de momentos maravillosos como de experiencias que han hecho tambalear mis cimientos, pero que aún así me están ayudando a madurar y a seguir adelante pero con otra filosofía.

1 comentario:

  1. Eres muy valiente Anita. Ahora bien una cosa destaca sobremanera en tu vida...sabes lo que quieres. Te deseamos lo mejor y que esa nueva filosofía te vaya bien, porque sea la adecuada.
    Esperamos noticias tuyas en este blog. Recibe un beso muy fuerte de quienes te quieren mucho,

    Isabel y Antonio Díaz

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