Ya que me he puesto a escribir voy a aprovechar…
La vida en este país es cuanto menos curiosa. Estoy aquí porque quiero, nadie me ha obligado a venir, pero paseando por las calles de esta ciudad me es inevitable sentir un sentimiento extraño. Me explico…
Nunca he llevado una vida de lujos, no me caracterizo por el consumismo y los que me conocéis bien sabéis que tiendo a ser de la “Liga del Puño Cerrado”, pero si es cierto que estoy acostumbrada a tener los recursos. No me puedo quejar, no estoy pasando hambre ni nada de eso, al revés vivo genial para cómo vive por aquí la gente, pero señores la cosa por aquí está fuerte!!! Nunca había tenido que pensar tanto en: recorta gastos por aquí para poner allí, esto no me lo puedo permitir…
Ya se me olvidaron los euros y ahora en mi mente solo caben los pesos, y señores la vida por aquí no está nada barata. Teniendo en cuenta lo que se gana aquí hay que hacer “malabarismos” para que te cunda el dinero. Algo como comprarme una camiseta en “ZARA”, que en España es el pan nuestro de cada día, aquí es un lujo que tengo que pensármelo dos veces (vamos, que no me la compro).
Pero lo más gracioso de todo esto es que yo soy una privilegiada!! Aquí la gente pasa una lucha continua por sobrevivir (el sueldo mínimo creo que son 5000 pesos, unos 100 euros, os aseguro que con eso no tienes pa na). En mitad de todo este caos de lucha por sobrevivir en el que vive la mayor parte de la población, hay reductos en los que es como si por un momento hubieras cruzado la frontera y de pronto estuvieras en Europa. Todo el mundo blanquito, unos señores apartamentos, centros comerciales en los que se encuentran todas las tiendas europeas, adolescentes vestidos a la última moda… Una vez nos tomamos una cerveza en un bar de esa zona y había una chica de no más de 17 años que llevaba dos piedras en las orejas, que cada piedra valía más que yo…
Nada de esto me sorprende porque por todos es sabido como es la clase alta de estos países, pero lo que me produce un sentimiento rarísimo es que cuando paso por estas calles siento que esa es mi vida en España; los apartamentos lujosos podrían ser cualquiera de nuestras casas, los bares no tienen nada que envidiarle a los bares por los que solemos salir normalmente, la gente usa la misma ropa que nosotros usamos a diario (ZARA, Woman’s Secret…), en definitiva todo lo que era lo normal en mi vida diaria, ahora es un lujo que no me puedo permitir.
